Un viaje por Villa Albina

Hacia principios del siglo XX, Bolivia vivía un auge en la explotación minera. Simón I. Patiño, conocido como el Rey del Estaño, fue una de las figuras más destacadas de esa época; un hombre visionario que logró tener gran éxito en el ámbito empresarial y que dejó en el país un legado que perdura a través de la Fundación Simón I. Patiño. Causa gran admiración su casa de campo “Villa Albina”, una propiedad ubicada en las faldas del Tunari aproximadamente a 20 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, en el centro de Bolivia. Se dice que Villa Albina es una promesa de amor que Simón I. Patiño le hizo a su esposa Albina Rodríguez, luego de que ella se enamoró de la zona cuando fueron de visita al poco tiempo de casados. En 1917 se inició la construcción de la Hacienda Pairumani, una ciudadela que comprendía además de Villa Albina, establos para ganado vacuno, ovino y porcino; caballerizas; una granja lechera; casas, escuela y una posta sanitaria para el personal y sus familias. Además de un dique con una laguna artificial y un acueducto que tenían como objetivo dotar de energía a la hacienda y de agua a los cultivos. Una obra de ingeniería colosal nunca antes vista en una zona rural de Bolivia hacia finales de 1920. Villa Albina se encuentra al centro de la Hacienda. Diseñada por el arquitecto José Turigas, está compuesta por un patio central y un pequeño patio auxiliar rodeado de pórticos, al más puro estilo mediterráneo. A partir de mayo de este año, se ha creado el Museo Villa Albina y se puede disfrutar de todos sus ambientes. “Queremos regalarle una alternativa turística a la región y que todos puedan disfrutar de la belleza de la casa”, comentó la directora Teresa Ávila Alba. Los ambientes están decorados al estilo art-decó, con empapelados de tipo vienés. En la planta baja se encuentran los salones de recepción, los escritorios y el comedor principal. En la planta alta se encuentran los dormitorios, donde se pueden apreciar objetos de uso personal de los miembros de la familia. En lo que fue el patio de servicio, funciona desde hace 50 años el Centro Fitotécnico de Pairumani, uno de los centros de la Fundación Patiño, que tiene como objetivo la investigación agrícola y el mantenimiento del museo. Las visitas se pueden realizar de martes a domingo menos los feriados.

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