Un oasis en el desierto

En todo el mundo, las zonas con vertientes de aguas termales son un apetecido destino para turistas, que no solo buscan disfrutar de una jornada en familia y amigos, sino que también son muy concurridas por personas que sufren enfermedades articulares y reumáticas, y que han encontrado en estas aguas, un tratamiento para aliviar sus dolencias. Tal es el caso de las termas ubicadas a muy poca distancia de uno de los destinos de Amaszonas: Iquique, en la región de Tarapacá en Chile.

Mamiña es una de las zonas con aguas termales más visitadas. Cuenta con un conjunto de varias fuentes termales de aguas muy calientes, algunas acondicionadas para el uso público y otras sin acomodaciones. En esta localidad, las fuentes de agua termal más importantes son las de Ipla y las de

Tambo. Los Baños de Ipla, que son la fuente termal más conocida, poseen instalaciones de tinas de agua termal y piscinas naturales individuales. Sus aguas brotan a una temperatura promedio de 45ºC. La fuente El Tambo, posee las aguas más calientes de la zona, las que brotan a 57ºC. También están la vertiente La Magnesia, con agua apta para el consumo y la vertiente Radium, que se recomienda para las enfermedades oculares.

Chusmiza es otra terma ubicada a aproximadamente 160 kilómetros de Iquique a una altitud de 3.650 ms.n.m. Están insertas en un rocoso y angosto acantilado desde donde emergen las aguas termales cuya temperatura tiene un promedio de 42.6°C. Cuenta con piscinas termales. En sus alrededores se puede hacer trekking apreciando el rico paisaje altiplánico.

Situadas junto al cordón montañoso de la Cordillera del Sillajuay en un bofedal rodeado de una escenografía natural de altas cumbres nevadas, las termas de Lirima están compuestas por un conjunto de piscinas naturales, de una superficie de aproximadamente de 45 metros cuadrados y profundidad de no más de un metro. La población es también conocida por la producción de coloridos tejidos de lanas hiladas teñidos de forma artesanal.

Además de los atractivos turísticos propios de las zonas con aguas termales, los visitantes podrán disfrutar de un paisaje, flora y fauna propios del clima desértico del norte chileno. Si se tiene suerte, se pueden avistar zorros, vizcachas, guanacos, cóndores, y águilas; mientras que si hablamos de plantas, cactus y herbáceas forman parte de la escasa flora.

Al parecer, la región fue habitada desde tiempos precolombinos por pueblos quechuas y aimaras. Pruebas de esto, son las terrazas escalonadas que estos pueblos utilizaban como método de cultivo y que aún hoy son usadas por los lugareños.

Debido a la altitud en la que se encuentran muchas de estas termas, se recomienda tomar precauciones, ya que muchos pueden sufrir “mal de altura”.

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