Los personajes del Carnaval

Llegó la época en la que por unos días, lo imposible se vuelve real. El único estado válido es el de la alegría y la oportunidad para que cada uno se transforme en lo que quiera. Una celebración que tiene diferentes personajes en cada país, los mismos que dan color y brillo a la fiesta. Aquí te presentamos algunos de los más llamativos y vistosos. A preparar las máscaras ¡y a disfrutar del Carnaval!

EL CANDOMBERO

Armado de los cueros bien tensados en su tambor, un traje de estilo circense y por lo general con la cara pintada. Este personaje hace mucho más que ir bailando y haciendo bailar por las calles uruguayas. Este bailarín y músico, junto con toda su Escuela de Candombe, mantienen viva la más representativa de las tradiciones afrouruguayas.

Éstas, que nacieron luego de que los colonizadores trajeran esclavos de más de 20 pueblos africanos a estas costas del Río de la Plata, aprovechaban cualquier momento para irse a la playa a tocar tambores y bailar. En la costa, llamaban y recordaban su tierra mirando hacia ella, al otro lado del vasto océano. 

Con los años, sus pegadizos ritmos y su alegría contagiaron a todos hasta convertirse en una de las muestras artísticas más representativas del Uruguay y emblema de su Carnaval. Cuando, durante 50 días, los grupos bailan en las calles y compiten en las célebres Llamadas de Montevideo. 

EL DIABLO ORUREÑO

La Diablada es una de las danzas más majestuosas y simbólicas del mundo y la responsable, en gran medida, de que el Carnaval de Oruro sea Patrimonio Cultural de la Humanidad declarada por la Unesco.

Esta danza representa la confrontación entre el bien y el mal y cuenta con una decena de personajes que hacen parte del sincretismo entre rituales católicos y tradiciones andinas. Pero quienes quitan el aliento son los Diablos. Bailarines con trajes que superan los 20 kilos y cuyas máscaras en metal, elaboradas a mano, contienen incontables detalles, que le adhieren un relato a la historia y cuya elaboración toma a los artesanos el año entero.   

Ojos saltones con venas hinchadas, grandes colmillos de oro, víboras y sapos que le cruzan la cara, cabellos de fuego, cuernos y coronas resguardadas por dragones. Todo acompañado con trajes de finos tejidos y pasos de baile que desafían la resistencia humana, hacen de éstos, la gran atracción del Carnaval de Oruro. 

EL COMPARSERO

En Santa Cruz (Bolivia) a diferencia de todo el país, el Carnaval no es folklórico, si bien participan agrupaciones de danzas tradicionales, se destacan las comparsas. Estas son una especie de fraternidades de amigos que cada año “saltan” en las precarnavaleras, eligen a su reina, a su pareja y organizan distintas actividades antes de que llegue el día del Corso y los tres días de la denominada “Fiesta grande de los cruceños”. 

El comparsero es el personaje que le da vida al Carnaval, generalmente viste una casaca o camisa colorida donde resalta el nombre de la comparsa y un pantalón blanco. 

El día del corso y la coronación de la reina sacan a lucir sus mejores galas y disfraces, porque en Santa Cruz, la diversión es cosa seria, por algo junto al de Oruro, es uno de los más famosos de Bolivia.  

Lo cierto es que el Carnaval en Santa Cruz es la fiesta más esperada y donde participan comparseros de todas las edades. Adultos, jóvenes y niños son parte de esta celebración donde reina la alegría. 

LOS BLOCOS CARIOCAS

El Sambódromo de Río tiene 90,000 butacas, sin embargo, durante Carnaval, más de cinco millones de personas participan en las más de quinientas fiestas públicas y gratuitas que realizan los vecinos en los barrios y playas. Este es el verdadero carnaval de Río, el de la calle, donde todos son reinas, hadas, diablos, arlequines y bailarines. 

Durante la semana de Carnaval, hay por lo menos un bloco en algún lugar de la ciudad a cualquier hora. La fiesta no para y es imposible no bailar, no ser parte. La gente se reúne en torno a carrozas o carros con grandes parlantes o con escenarios móviles donde los músicos hacen bailar a todo el mundo mientras recorren sus territorios. 

Los blocos más grandes duran casi todo un día y ni bien terminan, ya se corre la voz entre los asistentes dónde está comenzando otro. Así, este carnaval, el más grande del mundo, lo hace la gente, su algarabía y esa alegría infinita que hace famosa esta ciudad en todo el mundo. 

MESTRE SALA Y PORTA BANDEIRA

carnavalero por excelencia, entonces el Sambódromo es el destino. Allí, delante de cada una de las espectaculares Escolas de Samba, se encuentra la pareja real, quien lleva la bandera del grupo y que tiene gran importancia a la hora de la evaluación de toda la escuela. 

En un momento determinado de su presentación, esta pareja, se detiene y ejecuta su baile frente al palco de los jurados, quienes los evalúan. 

Llevando trajes que representan la exageración carnavalera de las vestimentas de la época colonial y con ejecuciones magistrales de baile, esta pareja es uno de los elementos más vistosos del desfile del Sambódromo. Tener el privilegio de ser Porta bandeira o Maestre sala, es el sueño de todo integrante de una escola de samba y para ello la competencia es feroz, como lo es el entrenamiento y la preparación. Todo para deslumbrar en el show más célebre del carnaval más famoso del planeta.

DANZARINES DE CUSCO

Aunque Carnaval no es la fiesta más importante de Cusco (este honor se lo lleva el Inti Raymi), estas fechas son aprovechadas por los pueblos de esta región para hacer despliegue de uno de los patrimonios culturales más ricos del mundo. 

Varios fines de semana anteriores al Carnaval hay fiestas en los diferentes pueblos de la región, y durante los días de Carnaval en la plaza principal de Cusco, centenares de comunidades se dan cita, con sus mejores galas, para realizar sus danzas en desfiles que duran todo el día.

Esta es la oportunidad para ver tejidos perfeccionados por centenares de años de tradición, coreografías que narran historias de guerra y celebración, máscaras de impecable elaboración y que hacen volar la imaginación a través de personajes fantásticos o sátiras de situaciones de la vida real. 

Todo esto con un escenario de las históricas edificaciones de piedra y los balcones de madera tallada de la plaza. La mística se va apoderando del pueblo mientras pasan las horas y al final todo es una fiesta donde reina la alegría carnavalera.      

 

 

 

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