La leyenda de la montaña

Gracias a Bernardo Guarachi la tricolor boliviana ha flameado en la cima de las cumbres más altas del mundo. Con pasión y esfuerzo ha escrito su nombre en la lista “Seven Summit” de los cinco continentes, en la que solo figuran 200 escaladores del planeta. 

El nombre de Bernardo Guarachi para los bolivianos es sinónimo de cumbres. Por su destacada carrera como escalador y andinista ha sido llamado “pata de cabra” y el “cóndor de los Himalayas”. Es el único boliviano que ha llegado con orgullo y gran esfuerzo a las siete cimas más altas e importantes de los cinco continentes, como el Aconcagua (Argentina), Kilimanjaro (Tanzania), Everest (China), Elbruz (Rusia), Monte McKinley (Estados Unidos), Carstensz Pyramid (Indonesia) y en enero de este año al Macizo Vinson en la Antártida, la montaña más prominente del extremo sur del globo terráqueo y la octava más alta del mundo.

Estas hazañas que ha realizado a lo largo de más de 35 años, le han permitido estar en la lista “Seven Summit” en la que solo figuran los nombres de 200 alpinistas del mundo. De esta manera cumplió una promesa que se había hecho a sí mismo y por eso se siente increíblemente feliz y además orgulloso porque ha cumplido con Bolivia.

Pero ¿cuándo lo cautivó la montaña? A sus 22 años el joven Bernardo retornaba de Totorani, su pueblo natal, iba camino a la ciudad de La Paz y a la altura de la población de Patacamaya divisó el Illimani por la ventana del bus y mientras lo admiraba pensó que algún día le gustaría subir a la cima. Esa fue una premonición, porque a lo largo de su carrera subió a este imponente nevado más de 100 veces.  

No cabe duda que el destino lo llevó a la montaña. Una vez en La Paz, después de ese vaticinio con el Illimani, conoció a un español que organizaba expediciones al Huayna Potosí y al Sajama en una agencia de viajes. En ese trabajo como ayudante, fue la primera vez que enterró sus manos en la nieve y selló su destino. Luego, como guía, conquistó las cimas más altas de Bolivia y consiguió una beca a Alemania para ser guía de montaña profesional, sueño que logró gracias a sus amigos y el Club Alpino Alemán.

Después de coronar varias montañas, el último reto a sus 67 años fue llegar al Macizo Vinson en la Antártida, el que consideraba que sería más fácil, pero no fue así. Tuvo que vencer los obstáculos burocráticos relacionados a los permisos de viaje y costear los altos costos económicos (50.000 dólares); ya en el lugar, soportar el frío de los aproximadamente – 30 °C y cargar el peso de los treinta kilos de su mochila. Estuvo a punto de rendirse. Una tormenta los atrapó cuatro días, en esas circunstancias todo podía suceder, pero esperaron hasta que salió el sol y Guarachi recobró las fuerzas y los ánimos para hacer cima, el resto es historia. 

Pero esta última cima que logró vencer no es el final, Bernardo Guarachi seguirá escalando cuando la montaña lo llame, porque arriba disfruta el silencio, la belleza del paisaje. “Es una pasión, un instante único que no se repite jamás”, nos dijo el gran escalador boliviano. 

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