La gata de las baquetas

Adriana, más conocida como “Gata”, heredó dos cosas importantes de su papá conocido artísticamente como Gato Pinaya: el apodo y el talento musical. En 2012 participó de un concurso internacional de bateristas mujeres y fue elegida entre las 15 mejores del mundo, eso la motivó a seguir creciendo y perfeccionando la ejecución de este instrumento que pareciera haber sido reservado solo para los hombres, por eso en su Campamento Musical, la escuela que dirige, trata de darle a la batería una perspectiva de igualdad de género.

La Gata, como la conocen sus amigos y seguidores, accedió a una entrevista con revista Amaszonas para hablarnos de sus logros como artista y formadora de futuros bateristas en Bolivia.

– ¿Dónde te formaste?

– Estudié música en Bolivia, pero luego me especialicé en Chile y Argentina. Actualmente sigo estudiando con el maestro chileno Pedro Barahona.

– Por tu papá, has crecido entre redoblantes, platillos y baquetas.

– En mi familia la música siempre estuvo presente, pero empecé mi carrera musical a los 14 años, al salir bachiller estudié ingeniería electrónica, pero luego, a raíz de ese concurso y al medirme con otras bateristas, me di cuenta que tenía un nivel competitivo y me incliné por la carrera musical.

– A pesar de que han pasado 7 años, el Concurso “Hit like a Girl” te sigue dando satisfacciones.

– Así es, gracias a ese concurso y al seguimiento que le hicieron a mi carrera musical desde entonces, soy la primera baterista mujer “endorser” que hay en Bolivia, soy imagen de la marca americana de platillos TRX Cymbals hechos en Turquía. También soy imagen de las baquetas Base. Así mismo estoy en tratativas para una marca de baterías. Recibir la confianza de estas marcas, es una satisfacción personal y un reconocimiento a mi trayectoria.

– ¿En Bolivia hay otras bateristas?

– Hay cada vez más. A raíz de ese concurso empezó a notarse la imagen de la mujer en la batería, no es común, pero el interés está creciendo. Creo que en Bolivia abrí las puertas de este instrumento entre las chicas.

– Como percusionista te mueves entre el jazz y el heavy metal.

– Sí, con mi grupo Pterodixie Jazz además de la batería también toco cajón peruano, cucharas, tabla de lavar y otros instrumentos poco comunes; en este género también acompaño al pianista de jazz Jhonny Gonzáles. Así mismo, formó parte de Corporal Jigsore una banda de death metal con el que he tenido la oportunidad de hacer giras por Europa y Sudamérica. También soy la baterista de Catharma un grupo que interpreta death y thrash melodic metal.

– ¿Cómo nace la escuela?

– Se inició como un espacio dedicado a la batería. Trabajo con niños desde los 4 años, en el camino se unieron otros colegas músicos y se convirtió en el Campamento Musical “Gata Pinaya”, un espacio de enseñanza musical holística, donde también son parte del aprendizaje temas como la constancia, perseverancia o disciplina. Con respecto a la batería trabajo con niñas y son muy buenas. Además de la música, trato de darle a este instrumento una perspectiva de igualdad de género, la mujer puede tocar batería y ser muy femenina, a pesar de que este instrumento y en general la percusión necesita mucha fuerza y energía, por que usas las cuatro extremidades, se necesita un equilibrio en todo el cuerpo para transmitir sonoramente. El movimiento y el equilibrio armonioso es el que le da el sonido a la batería.

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