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A solo 35 minutos de la ciudad de Cochabamba se encuentra Tarata, una población con gran riqueza histórica, cuna de libertadores, presidentes y famosa por sus cerámicas. 

El pueblo encanta por su arquitectura colonial. Allí, cerca de la plaza de armas, todavía se encuentra el templo de San Pedro, una increíble infraestructura del Siglo XVII que aún conserva su retablo y órgano original.  Por la misma zona está el convento de San José fundado en 1762. Es el primero construido en Bolivia, allí se imprimían libros para todas las misiones franciscanas, era centro de la administración eclesiástica de las Misiones Franciscanas en el oriente. 

En el recorrido también se ofrecen visitas a los lugares relacionados a los expresidentes de Bolivia que nacieron en Tarata, como el Palacio de Gobierno de Mariano Melgarejo, la casa de nacimiento de René Barrientos Ortuño. En el pueblo también se escucha mucho sobre el libertador Esteban Arce, uno de los principales líderes del movimiento emancipador en el norte de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

En el camino al convento, se pasa por el mercado donde se ofrece comida típica. Tarata es famosa por sus chorizos artesanales servidos con trigo pelado y ensalada. 

Por el pintoresco puente de Melgarejo, en el templo del convento, se encuentra a San Severino, el santo de las lluvias. 

Estando en Tarata debes viajar cinco kilómetros más para visitar Huayculi, un pueblo de alfareros, que se define como la tierra de la arcilla. Aquí, unas 114 familias están entregadas a este oficio, que aprendieron de sus abuelos. Si bien su cerámica es artesanal tiene muy buen acabado, aspecto que les ha dado fama. 

Después de recorrer la ciudad de Cochabamba, Tarata es una excelente opción para disfrutar de los valles bolivianos. 

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