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Bolivia es uno de los 10 países más biodiversos del mundo, pero desde finales de julio hasta octubre de este año se han quemado más de 5,3 millones de hectáreas de bosques, siendo el departamento de Santa Cruz uno de los más afectados. El fuego ha devorado a la flora, la fauna y muchas actividades importantes como el turismo han quedado truncadas, pero lentamente se está recuperando y hoy más que nunca estos sitios, necesitan que los visites.

Los gigantes rojizos 

De pronto la Ruta 4, que conecta Santa Cruz de la Sierra con Puerto Quijarro (frontera con Brasil), se vuelve un paisaje marciano con formaciones rocosas que surgen entre el bosque tupido. Allí se encuentra Chochis, rodeado de serranías coloradas y cobijado por una muralla de piedra que lo convierte en uno de los pueblos más pintorescos de toda la zona.

A esto se le suma la monumental piedra del Santuario de Chochis, a cuyos pies se encuentra una iglesia donde resaltan los tallados en madera y un interesante homenaje a la trágica inundación que sufrió el pueblo décadas atrás. En la plaza hay un interesante museo y los talleres de tallado de madera.

Chochis es un pequeño pueblo donde la radio es un megáfono en la punta de un palo en la plaza. Donde la gente se alegra de ver extranjeros y los tucanes se reúnen en la plaza principal cada amanecer. Este pueblo sereno tiene muchas actividades para quien le guste explorar al aire libre. Entre las más destacables está un paseo por el Velo de la Novia: una caída de agua con una poza ideal para refrescarse en días de calor. Una caminata al mirador, desde allí se puede admirar las sierras. Pero además, por su geografía privilegiada, tiene decenas de senderos y lugares con vistas majestuosas listas para ser descubiertas.

Este pueblito conserva su aire tranquilo, y aunque no ostenta grandes hoteles o restaurantes, tiene un par de acogedores hostales atendidos por propietarios amenos y sin afán de lucro. Un pueblo donde la amabilidad y el paisaje, son todo.

La tierra soñada

No es solo la antesala del cielo, sino también la cuna de una cultura cuya historia está más viva que nunca. Santiago de Chiquitos es un pueblo de calles rojas y árboles gigantes en su plaza principal. Desde aqui se accede al Valle Tucabaca, lugar con paisajes increíbles y amaneceres que conmueven.

A dos horas caminando desde Santiago, están Las Pozas, un circuito de caídas de agua cristalina y piscinas naturales. Para los más intrépidos existen incontables cavernas y grutas por descubrir, algunas incluso con partes que se atraviesan a nado. En las mismas se ven pinturas rupestres y formaciones rocosas que desafían la física y la imaginación.

Cuando cae la tarde en el pueblo se ven a los niños yendo a sus clases de música clásica, por lo que con un poco de curiosidad y suerte, se pueden presenciar ensayos, clases o hasta quizá un concierto en su iglesia misional.

Los habitantes de Santiago son personas muy cordiales y con muchas historias para contar, que llenan el lugar de magia. Este pueblo cuenta con alojamiento de todo precio: hostales en casonas antiguas, como también de primera categoría y campings de “mil estrellas”.

La ruta misional 

El atrio de la iglesia de San Xavier, el campanario de madera de Concepción, las imponentes torres en San José de Chiquitos y las obras maestras de las iglesias de San Ignacio de Velasco, San Rafael y Santa Ana, son Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. El circuito chiquitano es una ruta para ver los trabajos más monumentales que dejaron los jesuitas.

Los máximos exponentes de un patrimonio que a la vez es historia viva y donde hasta hoy sus coros y músicos erizan la piel al escucharlos en estos templos de madera tallada y detalles deslumbrantes. En estas iglesias se lleva a cabo el célebre Festival de Música Renacentista y Barroca Americana, que cada dos años alberga a los mejores coros y orquestas del género a nivel mundial.

Hoy, recorrer esta ruta es un placer que llena los sentidos y el alma.

El legado intacto 

Concepción es quizá el mejor ejemplo de lo que es un pueblo de las misiones jesuíticas: tiene una de las iglesias más bellas de la región, todas las veredas de las calles aledañas a su plaza principal están cubiertas con techos de teja colonial y horcones de madera, su gente es alegre y muy orgullosa de su legado histórico y ha logrado conservar su esencia casi intacta.

Este pueblo es el epicentro del Festival de la Orquídea, por lo que en casi todos los jardines se encuentran orquidearios caseros de notable belleza. Otro gran atractivo de este pueblo es la represa Zapocó: un espejo de agua declarado área protegida municipal y donde se practican deportes acuáticos y se hacen tranquilos paseos en bote al atardecer. En las orillas, la gente disfruta de días al aire libre en un paisaje rodeado de vegetación. Concepción, sin duda es uno de los destinos imperdibles de la región.

Áreas Protegidas que se recuperan 

Los Parques Nacionales San Matías, Otuquis, Noel Kempff Mercado, Kaa-Iya del Gran Chaco y Ñemby Guasu, son algunos de los ecosistemas más biodiversos y fundamentales de Bolivia y el mundo, que al igual que la Chiquitania sufrieron la voracidad de los incendios sucedidos este año.

Si bien estos lugares son ideales para el ecoturismo y turismo de investigación, se requiere más inversión para llegar hasta ellos, cualquier oportunidad que se tenga de viajar será la chance de conocer el mundo natural en su máxima expresión. Desde los humedales más grandes del mundo hasta pampas repletas de grandes mamíferos, pasando por trópicos tupidos con palmeras de 30 metros de alto y uno de los bosques primarios más antiguos del mundo.

Estas áreas protegidas son un verdadero tesoro de la humanidad que estuvieron en grave peligro y que hoy luchan por volver a ser el hogar para la más variada flora y fauna, así como lo vienen siendo durante milenios.

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