El paseo de la historieta

Hace varias décadas cuando aun no existía la televisión por cable ni internet, leíamos historietas y las argentinas estaban entre las favoritas de América Latina. A modo de homenaje a los maestros del humor y sus creaciones existe un circuito turístico más que interesante en Buenos Aires, el Paseo de la Historieta. Se trata de un recorrido de esculturas por los barrios Monserrat, San Telmo y Puerto Madero.

Todo comenzó con el éxito que tenía la escultura de Mafalda, nadie se iba de la ciudad sin una foto con ella, que se encuentra sentada junto a Manolito y Susanita en un banco de plaza entre las calles Defensa y Chile. Aquí comienza el Paseo.

Continúa por Chile hasta Balcarce con Isidoro Cañones, el prototipo del playboy argentino, obra de Dante Quinterno. En Balcarce y México se encuentran Larguirucho y Súper Hijitus, personajes de Manuel García Ferré desde 1967.

Más adelante, siguiendo por Balcarce hacia la Avenida Belgrano nos espera Matías, ese niño travieso, simpático y ocurrente, creado por Fernando Sendra en 1993 en la tira Yo, Matías. Siguiendo todavía por Balcarce está Don Fulgencio, “El hombre que no tuvo infancia”, obra de Lino Palacio. Y sentado esperando para alentar a su equipo está Clemente, el inclasificable personaje sin manos, fanático de fútbol, creado por Caloi en 1973. Llegando a la esquina de Balcarce y Av. Belgrano nos encontramos con las Chicas de Divito, que marcaron a varias generaciones de argentinos. El siguiente es Patoruzú, el cacique tehuelche creado por Quinterno, luego están los inolvidables Patoruzito e Isidorito. Continuando por Av. Belgrano, también nos encontramos con Gaturro, el gato soñador e ingenioso creado por Cristian Dzwonik, conocido como Nik.

 

Finalmente llegamos a Puerto Madero y vemos al reconocido Don Nicola de Héctor Torino. Sobre Juana Manso, a 100 m está Negrazón y Chaveta de A. Cognigni. Siguiendo el recorrido por la Av. Marta Lynch, aparecen Diógenes y el Linyera de Tabaré. Todavía por la Av. Lynch, está Langostino y Corina de Eduardo Ferro.

Infaltable en este recorrido es Inodoro Pereyra y su inseparable perro Mendieta, creación de Roberto Fontanarrosa. El recorrido concluye en el Museo del Humor.

Todas estas esculturas en tamaño real, fueron hechas con resina y fibra de vidrio en el taller del artista Pablo Irrgang y nos llevan al mundo de las historietas argentinas, comics que marcaron generaciones en Latinoamérica.

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