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Los flamencos, esas esbeltas aves rosadas que las identificamos con paisajes de mar y palmeras, también se encuentran a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar. Son parte del paisaje de los increíbles humedales de las zonas andinas de Argentina, Bolivia, Chile y Perú. 

En Bolivia, los podemos admirar en distintas lagunas de Oruro, La Paz, Tarija y Potosí. Uno de los sitios turísticos que habitan es el tramo que comprende los desiertos blancos y lagunas de colores, tour que puedes emprender desde Uyuni, población a la que llegas en alas de Amaszonas.  

Tres de las seis especies identificadas en el mundo, viven en Sudamérica. El gran andino Phoenicoparrus andinus, Parina chica Phoenicoparrus jamesi y el chileno Phoenicopterus chilensis. Los dos primeros están en situación “vulnerable”, de acuerdo con los datos de El libro rojo de la fauna silvestre de vertebrados de Bolivia.

Aunque todos los flamencos parecen iguales a simple vista, son distintos. Difieren en tamaños y colores, pero en lo que más varían es en la forma del pico: son animales filtradores, es decir que filtran el agua de los humedales para encontrar pequeños crustáceos, algas y otros organismos microscópicos. El pico de cada especie es exclusivo, no se parecen. Es por ello que las tres -incluyendo el flamenco chileno- han podido sobrevivir a pesar de compartir su hábitat: al ser de tamaños diferentes, sus picos atrapan distintas clases de alimentos, de forma que ninguna se come el sustento de las otras y pueden convivir. Además, se mueven de forma desigual por tierra y aire.

La especie chilena, tiene el pico más grande, camina dando largos pasos y con un movimiento zigzagueante de su pico, que es negro con un blanco rosado. Mientras los altoandinos dan pequeños pasos haciendo igualmente un pequeño zig zag y poseen un pico de tinte negro mezclado con amarillo, y una pincelada anaranjada en el caso de las parihuanas de james. 

Desde 1997, el Grupo de Conservación de Flamencos Altoandinos, una iniciativa regional entre Argentina, Bolivia, Chile y Perú, realiza un censo simultáneo en más de 240 humedales de la región. Los grupos de expertos de los cuatro países se movilizan para realizar el recuento. 

El flamenco andino es la especie con la población más pequeña de flamencos, rondando los 56 mil individuos. Se reproducen poco y sufren de un elevado grado de amenaza, por lo que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) los clasificó como especie “vulnerable”. Las poblaciones del flamenco James no llegaba en 2015 a 160 mil individuos y están más concentrados en el Altiplano que las otras especies. Por último, el flamenco chileno ostenta una mayor población y es el de mayor presencia en la región.

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