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En el río Ibare muy cerca de la capital beniana, vive el delfín de agua dulce, Inia boliviensis, una especie ínuca y endémica del país. Los visitantes pueden observar de cerca este curioso animal sin ningún problema, además de disfrutar la exótica flora y fauna del lugar.

En las aguas de la cuenca amazónica vive el bufeo o delfín de agua dulce, una curiosa especie de mamífero cetáceo odontoceto de color rosado, aunque también existen el de color gris. En Bolivia se encuentra una especie única, el  Inia boliviensis, surca los ríos en el noreste del país. Es así que en Trinidad (Beni) nace la ruta del bufeo como atractivo turístico que busca que tomemos conciencia sobre la riqueza natural y generar recursos económicos para la región.

El paseo comienza a 15 minutos del centro de Trinidad, en Puerto Ballivián, donde una escultura con dos bufeos nos recibe y avisa que estamos en su territorio. La operadora de turismo Ecoterra a cargo de Roger Rodas se encargará de llevarnos al encuentro de estos curiosos animales, además de explicarnos la riqueza de la fauna y flora que se ve en trayecto. Una pequeña embarcación nos lleva por el río Ibare donde vemos alrededor de 30 de los 200 tipos de aves que habitan en la zona, también se divisan tortugas, capibaras y lagartos. 

La primera parada es en la Loma Suárez, un centro administrativo de los hermanos Suárez, que lograron montar su imperio en el auge de la goma (siglo XIX y XX). Se trata de una loma artificial que junto a todo el terreno fue adquirido por Rómulo Suárez y donde se construyó una casona de estilo neoclásico con palmeras traídas desde la India. Esta propiedad pertenece actualmente a la Armada Boliviana. El recorrido por el lugar es parte del tour. 

Continuamos el recorrido en busca del bufeo. En nuestra segunda parada, en la comunidad San Carlos, podemos tocar el Mapajo, un árbol gigante que se divisa a larga distancia. Cuando nos embarcamos para ir a nuestra última parada en la unión entre los ríos Ibare y Mamoré, nos encontramos con los primeros bufeos, nadan en grupo y se dejan ver cuando salen a la superficie para respirar, también lanzan chorros de agua por su orificio dorsal, un espectáculo natural. 

En el cruce con el Mamoré pudimos nadar y jugar en la orilla del río. El retorno es tranquilo y nos volvemos a encontrar con los bufeos. “Desde que se determinó que el bufeo es una especie endémica, este animal se constituyó en el emblema del turismo en Trinidad. La población de bufeos alcanza aproximadamente a 100 mil ejemplares, y el Beni es la zona con mayor concentración. El bufeo fue declarado patrimonio nacional, queremos que lo conozcan y que los lugareños lo protejan y también se beneficien de él”, dijo Roger Rodas.

Marcelo Campos Vélez

Actualizado: 2018-08-01

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