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En medio del desierto de Ica en Perú se alza un oasis que invita a los visitantes a  descansar a sus orillas o a subir la adrenalina a través de un tour en buggy por los alrededores, además de practicar el divertido sandboarding.

Marcelo Campos

Actualizado: 2018-09-04

En medio del desierto de Ica en Perú se alza un oasis que invita a los visitantes a  descansar a sus orillas o a subir la adrenalina a través de un tour en buggy por los alrededores, además de practicar el divertido sandboarding. Este capricho de la naturaleza es denominado por los lugareños como Huacachina (mujer que llora en quechua) y se encuentra a cinco horas al sur de Lima, y a unos 10  minutos de la ciudad de Ica.

Ni bien el visitante ingresa a Huacachina, se encontrará con empresas que ofrecen por 30 soles por persona un paseo por el desierto en buggy o tubulares, unos vehículos para nueve pasajeros que a manera de montaña rusa nos llevará por la desnivelada geografía del desierto. Este tour es obligatorio para asegurar la diversión.

Antes del tour por el desierto nos damos un paseo a pie por la laguna y contemplamos de cerca este maravilloso lugar. Luego de dar una vuelta a la redonda por el oasis que tiene una superficie de poco más de dos hectáreas, alquilamos un pequeño bote por  10 soles que se impulsa con los pies al igual que una bicicleta para surcar sus aguas.

Luego del paseo en la pequeña embarcación, nos dirigimos a la aventura por algunas de las miles de dunas de arena del desierto. Para poder salir del oasis al desierto, se debe pagar un mínima tarifa que ayudar a conservar el lugar. Ya en medio de la arena, el vehículo comienza a acelerar, a subir y bajar por pendientes de arena bastante pronunciadas, un paseo no apto para cardiacos.

Hacemos una parada en una colina de arena y el guía nos da la tabla de sandboarding para deslizarnos cuesta abajo, como todos somos inexpertos, el descenso se hace sentado sobre el tablón. En una segunda parada lo hacemos esta vez echados de estómago. Sin duda un momento divertido que no debe dejar de hacerse cuando se visita Huacachina.

Antes de volver, hacemos una última parada en un lugar estratégico desde donde se observa el oasis en toda su dimensión en medio del finito desierto peruano. El lugar es ideal para tomarse algunas fotos de recuerdo. Huacachina un lugar mágico para descansar y también para practicar deportes extremos, su visita no tiene desperdicio.

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