Caleta Riquelme: del mar a tu plato

En Iquique (Chile), un imperdible turístico y gastronómico es la caleta Riquelme, un lugar para vivir de cerca el quehacer de los pescadores artesanales, admirar la belleza especial del puerto con sus barcos coloridos y cargados de redes, y por supuesto, disfrutar la rica cocina tradicional en base a pescados y mariscos de esta zona del Pacífico.

Esta caleta, ubicada junto al Muelle Prat donde se encuentra el museo Corbeta Esmeralda, es además un lugar ideal para la fotografía ya que este paisaje litoral se complementa con las gaviotas, los lobos de mar y los pelícanos. Al ingreso llama la atención el altar a San Pedro, el patrono de los pescadores, a quien se encomiendan cada madrugada antes de entrar al mar.

El Pacífico es generoso en esta zona, durante todo el año los pescadores aprovechan especies como el bonito, pez perro, pintacha, reyneta, albacora (pez espada), lenguado, congrio negro, cabrilla, pez sapo; y mariscos como la lapa, almejas, cholgas, mejillones, camarones o locos. Hay pescado siempre, sin embargo, cada especie tiene su periodo de veda, generalmente en temporada de desove, nos contaron los pescadores. La caleta Riquelme tiene tres áreas, el muelle; el sector de ventas, donde cada día se ofrece a los clientes las diferentes especies frescas y en el segundo piso están los restaurantes, donde se puede disfrutar lo mejor de la gastronomía marina con sabor iquiqueño. Es la zona de Iquique, donde el que no cae resbala y cede a la tentación de probar un delicioso ceviche, un caldillo de congrio o pescado frito de la especie a elección. También son famosas las empanadas de ceviche, los sándwiches de pescado. Todas las delicias están acompañadas de arroz, puré, las famosas papas mayo y la deliciosa ensalada chilena (tomate pelado, cebolla y cilantro).

Este lugar abre sus puertas a las 6 de mañana por que muchos trabajadores vienen a desayunar muy temprano y obviamente el plato más solicitado es el ceviche, el que las expertas cocineras preparan con todas las especies de pescados de carne blanca como el bonito, albacora, peineta, lenguado, dorado, palometa o corvina.

Sin duda es un lugar especial, porque sabes que lo que estás consumiendo es de lo más fresco, y porque además estás apoyando el trabajo artesanal, sacrificado y tesonero de cientos de pescadores que cada madrugada salen a enfrentar al mar para que tanto los locales como los turistas probemos estas delicias que nos regala la naturaleza.

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