Afrobolivianos

La manera en que los africanos llegaron a América es una historia triste, todos sabemos que está relacionada a la esclavitud y a las injusticias, pero no hay mal que por bien no venga, su contribución a la cultura de estos pueblos ha sido importante en la música, la danza, la gastronomía, el arte o la economía. Sin embargo, y a pesar de todo lo que les debemos, su lucha por la igualdad siempre ha estado presente en todas sus manifestaciones.

A pesar de su aporte en los sembradíos de arroz, café y caña, entre otros productos importantes para la seguridad alimentaria, en Bolivia eran un sector olvidado, pero ellos supieron salir adelante y lo hicieron con algo que llevan en la sangre: la música y la danza. Poco a poco sus espectáculos de Saya afroboliviana llegaron a todos los escenarios y su ritmo contagiante hacía bailar hasta a los más tiesos.

Las expresiones artísticas les dieron y les siguen dando visibilidad, pero con el tiempo demostraron que no es lo único que saben hacer y entre otros sectores, incursionaron también en la política nacional. Hoy la comunidad afroboliviana tiene cuatro asambleístas nacionales, un viceministro de Interculturalidad y ha tenido un defensor del pueblo.

Aunque todavía el racismo es un problema en el mundo, ha llegado el momento de hacer justicia, es así que en Bolivia cada 23 de septiembre se celebra el Día Nacional del Pueblo y la Cultura Afroboliviana y en el ámbito internacional la ONU proclamó del 2015 al 2024 el Decenio Internacional para los Afrodescendientes, citando la necesidad de fortalecer la cooperación nacional, regional e internacional en relación con el pleno disfrute de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de las personas de ascendencia africana, y su plena e igualitaria participación. en todos los aspectos de la sociedad.

Según el historiador afroboliviano, Juan Angola Maconde, los primeros africanos llegaron a Bolivia en el siglo XVI, posiblemente por las vías de Panamá-Perú y la de Buenos Aires, en calidad de mano de obra esclava a las minas de plata de Potosí. Actualmente la mayoría se concentra en la región de Los Yungas, al noreste de La Paz, aunque también hay colonias importantes en Cochabamba y Santa Cruz. Según el censo de 2012, la población afrodescendiente en Bolivia ascendía a 23.330 personas, un dato que con las proyecciones en 2019 superaría las 30.000.

Sin su presencia en Sudamérica quizás nuestras expresiones artísticas no hubieran sido tan ricas, ni tan alegres. Esa conjunción de saberes, costumbres y tradiciones ahora son parte de nuestra identidad.

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